El restaurante elegido para este fin de semana se llama Claroscuro y están en Madrid, concretamente en la calle Velazquez nº31.
El espacio del restaurante, con una zona de barra a la entrada, es muy amplio y la decoración no deja indiferente a nadie. Cuidada, con una mezcla entre antiguo y moderno, una combinación muy acertada.
Sin embargo el ambiente es demasiado ruidoso, quizá porque es un sitio que se ha puesto de moda, y limita la estancia a lo que es el rato de la cena/comida. Además, tanta afluencia de público hace que la calidad de los platos se vea un poco limitada. Nuestra valoración la dejamos en un aprobado alto. Sin duda volveremos a probarlo más adelante para analizar su progreso.
Sí que es verdad que la variedad de platos es extensa y hay donde elegir. En nuestro caso, los entrantes muy mejorables y los principales bastante buenos, para terminar con unos postres que fueron 50-50, una pena que la tarta de queso no estuviera dulce!. Allá van las fotos que sabemos que las estáis esperando.








































































